Pecados mortales a temer
Algunos causan sufrimiento pero otros, tales como la necesidad natural del amor familiar, de comida y de abrigo, son saludables. Los deseos de aprender, de entender, de servir a Dios pueden ayudarnos a despertar. Llegamos a respetar la pasión y el ardor como energías humanas que pueden asociarse con la compulsión y con el apego, pero que también pueden encaminarse hacia el compromiso y la integridad del ser. Estas energías ya no son pecados mortales a temer; se las transforma en la medicina del despertar. Somos capaces de estar en el mundo pero no atrapados en él, usando energías de la vida para enseñar y despertar dondequiera que vayamos.

