
Entre los meridianos (o canales) se distinguen doce principales y ocho extraordinarios, dotados de ramificaciones que los comunican entre sí (los llamados canales colaterales). En conjunto, se constituye una red que pone en comunicación los compartimentos superficiales del organismo con los internos, red por la que circulan sangre y energía Chi. Los canales se encuentran distribuidos por todo el cuerpo de forma bilateral y simétrica: interiormente llegan a todos los órganos y visceras; exteriormente a las cuatro extremidades, la piel y los órganos de los sentidos. Los desequilibrios que pueden surgir a lo largo de los canales se manifiestan en los compartimentos por los que pasa el canal interesado.

La teoría de los 5 Elementos ocupa un lugar preponderante en la medicina tradicional de Extremo Oriente. Ha pretendido ser subestimada en Occidente, pues resulta aparentemente ilógica, pero ningún médico tradicionalista oriental podría soñar con abandonarla si desea practicar la acupuntura con corrección y eficacia.
Aclaremos en primer lugar que el término elemento nada tiene que ver con los elementos de la cosmogonía griega, que serían los elementos básicos de la estructura de la materia. Los elementos en la doctrina china son fuerzas o tendencias, es decir elementos energéticos y no materiales. Ellos deciden por sus relaciones recíprocas los acontecimientos en el macro y en el microcosmos.
Los 5 Elementos aparecen como formaciones derivadas de la acción recíproca del Inn y del Iang. Aquéllos dan origen posteriormente a todo lo que existe sobre la tierra o, como dicen los chinos, “a los 10.000 seres”. El Inn-Iang se manifiesta, crea y actúa a través de los 5 Elementos.

La dinastía Chou (1122-256 a.C), en plena historia, representa la edad de oro de la filosofía china (Taoísmo, Confucianismo). El Nei Ching aparece en este período. No se sabe quién fue realmente su autor, pero se supone que fue escrito por muchos médicos y que ellos recogieron una amplia y antigua tradición oral. No hay unidad en el texto, salvo la figura legendaria de Huang Ti; el lenguaje es muy arcaico y de dificultosa interpretación. No debe pues asombrar que sus dos traducciones a lenguas occidentales hayan sido criticadas de inexactas. Quizá la crítica no está justificada. Dice Fung Yu-lan3 que un texto chino puede traducirse por lo menos de cincuenta maneras diferentes y ser todas correctas.