
Saber dónde hay que punzar o moxar constituye el resultado de un examen clínico, es decir, de un diagnóstico. Diagnosticar el lugar donde reside el desequilibrio de energía es al mismo tiempo precisar el lugar donde se deben aplicar las agujas o hacer las moxas.
Este diagnóstico no se puede obtener por los métodos clínicos occidentales. Tampoco la simple inspección o el interrogatorio del enfermo pueden dar datos inmediatos sobre la clase de desequilibrio energético que sufre determinado paciente. Vamos a dar un ejemplo para aclarar este problema.

La dinastía Chou (1122-256 a.C), en plena historia, representa la edad de oro de la filosofía china (Taoísmo, Confucianismo). El Nei Ching aparece en este período. No se sabe quién fue realmente su autor, pero se supone que fue escrito por muchos médicos y que ellos recogieron una amplia y antigua tradición oral. No hay unidad en el texto, salvo la figura legendaria de Huang Ti; el lenguaje es muy arcaico y de dificultosa interpretación. No debe pues asombrar que sus dos traducciones a lenguas occidentales hayan sido criticadas de inexactas. Quizá la crítica no está justificada. Dice Fung Yu-lan3 que un texto chino puede traducirse por lo menos de cincuenta maneras diferentes y ser todas correctas.