
La acupuntura no se conoció en Europa hasta el siglo XVII. En ese siglo unos misioneros jesuitas, a su regreso de China, informaron de las curaciones de enfermedades y dolencias con agujas que habían observado en ese país. Europa llamó, a esta técnica, acupuntura: el ideograma chino, como mencionamos con anterioridad, refiere a metal y a fuego (por las agujas y las moxas). Pero el público occidental tardó en conocer la disciplina. Los primeros enterados fueron, claro, los médicos y científicos. La mayoría dudó, pero otros se dedicaron a su estudio y a su experimentación.

La mayor parte de los puntos utilizados en Judo para provocar la pérdida de conocimiento (knock out) o la muerte son puntos chinos. También son puntos chinos los que se utilizan para la reanimación. Algunos de ellos tienen una acción ambivalente, todo depende de la violencia con la que se los percute. Veremos algunos puntos de acuerdo con la clasificación de Hancock y Katsukuma (citado por Soulié de Morant).
Golpeados violentamente pueden provocar la muerte: Inn-trang (en el entrecejo); 26 Vaso Gobernador; 15 Vaso Concepción; 24 Riñon; 1 Vaso Concepción.
Golpeados violentamente pueden determinar pérdida de conocimiento: 21 Vesícula Biliar; 2 Vesícula Biliar; 30 Estómago; 23 Vaso Concepción; 11 Vaso Gobernador; 9 Vaso Gobernador; 28 Vejiga.

La acupuntura nació en el Extremo Oriente. Aunque faltan datos arqueológicos se presume que su origen remonta a unos 5000 años y que su cuna fue la China.
El primer libro que trata de la acumpultura en forma exhaustiva es el Nei-Ching, aparecido en la tercera centuria antes de Cristo, llamado fambién la Biblia de la Acupuntura. Este libro “es para los médicos tradicionales lo que ‘Los Cuatro Libros’ son para los confucianistas”. Se atribuye al emperador legendario Huang Ti, también llamado Emperador Amarillo, y está compuesto en la forma de un diálogo que el emperador Huang Ti mantiene con el médico de la corte Ch’i Pai o Ch’i Po.