
La acupuntura, lo dijimos, es una disciplina holística: considera al cuerpo como una totalidad. Ya mencionamos algunas de las enfermedades y dolencias más frecuentemente tratadas por ella. Ampliemos un poco la lista: La acupuntura trata afecciones circulatorias, afecciones dermatológicas, alergia, alteraciones hepáticas y digestivas, artritis, asma, ataques de pánico, contracturas cervicales, depresión, ansiedad, diabetes, dolor de cabeza, dolores musculares, dolores y alteraciones menstruales, gota, hemiplejía, hipercolesterolemia, insomnio, lumbalgia, neuralgia, obesidad, problemas endocrinológicos, rehabilitación neurológica y traumatológica, sinusitis, estrés, tabaquismo y vértigo.

Es sabido que el gran mérito de Ramón y Cajal ha sido poner en claro que el sistema nervioso no forma una red cerrada y fija como se creía en la época de Golgi. El gran investigador español, gracias a la introducción de nuevas técnicas histológicas demostró que las células nerviosas o neuronas se componen de tres elementos fundamentales: 1) el cuerpo celular, 2) la prolongación axónica, centrífuga, y 3) las prolongaciones centrípetas o dendritas. El conjunto de varias prolongaciones axónicas constituye el filete nervioso.

Los antiguos médicos chinos habían descubierto un hecho que hoy día podemos confirmar sin ninguna dificultad: existen ciertos puntos de la piel que se hacen espontáneamente dolorosos o que duelen cuando se los presiona. La aparición de ese dolor en zonas bien delimitadas puede estar en relación con la existencia de una enfermedad de los órganos internos o bien puede ser la expresión, en la superficie del cuerpo, de un trastorno de los músculos, tendones o articulaciones.
Por regla general estos puntos se hacen insensibles, es decir vuelven a lo normal, una vez curada la enfermedad o el trastorno que les dio origen.

La literatura sensacionalista de diarios, periódicos y revistas ha pretendido presentar a la acupuntura como una terapéutica milagrosa capaz de producir curaciones instantáneas en procesos incurables para nuestra medicina científica. No hay curaciones milagrosas en medicina; todas se operan siguiendo mecanismos y leyes naturales.