Doctrina budista y cristiana
Esta creciente libertad del corazón da el coraje para cuestionar, para clarificar y refinar por nosotros mismos las enseñanzas que hemos tragado enteras y sin digerir. La clave está en ganar una comprensión directa de lo que nutre y sostiene la libertad. Nuestra visión de lo sagrado debe incluir la complejidad, la paradoja, la ironía y el humor. El corazón se vuelve claro, capaz de entender el mundo en lugar de luchar contra él. Con nuestra creciente claridad, el lenguaje del desapego y de la renuncia se extiende de un modo nuevo.
Como bien sabemos de acuerdo a la doctrina budista y cristiana, el apego y la codicia son causas de sufrimiento. Pero una enseñanza madura es más completa cuando reconoce que hay un apego insalubre y un apego sano. Cuando aprendemos a distinguir entre un apego doloroso y el que no lo es, vemos con mayor claridad el significado del compromiso. La renuncia trae la libertad no porque abandonemos cosas sino porque dejamos de lado la actitud ávida y posesiva, renunciamos al miedo, a la ira y al engaño del corazón.

