
Programa de acupuntura: a veces, el embarazo provoca pensamientos negativos que la acupuntura puede ayudar a superar. Si los órganos están bien equilibrados y fluidos, posiblemente la mente también se encuentre más sosegada y menos miedosa. Si la mujer se siente cómoda, vital, no tiene hinchazón, ni náuseas o vómitos, no tiene demasiado sobrepeso, ni pérdidas, ni ciática, ni estreñimiento y se encuentra guapa y radiante. Es más fácil que la mente vaya en esa misma línea y que el bebé por extensión perciba el seno de su madre como un lugar confortable y seguro.

El objetivo de la acupuntura es restablecer el equilibrio de la energía vital que actúa libremente por todo el cuerpo. La enfermedad, como vimos, se considera una alteración del equilibrio a cargo de un determinado órgano o aparato (cuya actividad sufre en consecuencia oscilaciones por exceso o por defecto de Chi). Una vez formulado el diagnóstico será el momento de elegir los puntos en los que se van a aplicar las agujas: la elección de estos puntos depende de reglas que parecen sencillas en su exposición individual, pero que en realidad resultan muy complejas y requieren de gran experiencia para su correcta aplicación.

¿Cómo hacer, dado que existen tantas diferencias entre el pensamiento de uno y otro hemisferio, para introducirnos en la compleja manera oriental de ver el mundo? Únicamente existe una llave que puede abrirnos la puerta tan herméticamente cerrada: la ley universal, el principio único de la ciencia y de la filosofía china: el concepto de Tao. Pero el Tao es como una flecha que vuela, si se la atrapa deja de ser una flecha que vuela, si por el contrario se la observa como un movimiento abstracto, deja de ser una flecha.

Clásicamente el sistema nervioso se divide en central, periférico y neurovegetativo. El sistema nervioso central está compuesto por los órganos endocraneanos y su prolongación, la médula espinal; el periférico, por los nervios craneanos y espinales. El neurovegetativo está constituido por un grupo de formaciones: 1) la cadena ganglionar paravertebral u ortosimpático, y 2) por el nervio vago, los ganglios abdominales, sacros y otros varios situados en regiones profundas de la cara y cuello, cuyo conjunto se denomina parasimpático.

Una medicina energética está más allá de lo psíquico y de lo somático, que pasan así a ser meras apariencias de algo que se mueve en la profundidad. Ni nuestro cuerpo ni nuestra alma son reales, sino meras proyecciones de un elemento dinámico inasible directamente, fuera del alcance de los instrumentos convencionales de exploración clínica.1 Justamente por eso nuestras manifestaciones vitales tendrán siempre ese carácter ambivalente que ha engañado a tantas generaciones de honestos investigadores.
La sustancia de la medicina es el hombre vivo, en último término la vida misma. Pretender describirla con los dos clásicos atributos de psiquis y soma es limitarla, reducirla, degradarla. No en vano los místicos agregaron un tercer elemento: el espíritu. Nos parece que en su formidable intuición los místicos percibieron el fluir continuo y siempre distinto de la energía dentro y fuera del hombre.

En la concepción china de la creación el Inn representa el elemento femenino y el Iang el elemento masculino. Los objetos y los seres, por lo tanto, se reproducen a la manera de los seres sexuales. Pero este antagonismo debe ser extendido a todos los objetos del universo y de este modo se trataría de un antagonismo fecundo, aunque a primera vista pareciera que se trata de una oposición destinada a estancarse.
En esta forma de representar el TAI CHI, la oposición dialéctica Inn Iang se muestra en las dos figuras simétricas de diferente color, dentro de las cuales el joven Iang y el joven Inn marcan el sentido de la transformación que está en vías de operarse. El círculo exterior representa el TAO.

¿Por qué acupuntura en el siglo XX? ¿Por qué resucitar un método que tiene más de 5000 años de antigüedad?
Puede resultar extraño que médicos formados en las disciplinas científicas más rigurosas* pretendan tratar a sus enfermos con métodos aparentemente obsoletos. ¿Acaso la medicina científica no nos provee de recursos suficientes para curar o mejorar todas las enfermedades que encontramos en nuestra práctica cotidiana?

Frente al sólido bloque de los ortodoxos apoyados en la ciencia oficial y en la poderosa máquina industrial se desempeñan los heterodoxos, quienes a veces ofrecen prácticas nuevas y novedosas y otras se enrolan en técnicas tan seculares como secularmente resistidas. ¿Quiénes son estos personajes? La opinión académica los margina como charlatanes o curanderos y la opinión pública culta acepta a libro cerrado la marginación, haciendo capítulo de tal cual anécdota a la que da significado absoluto; pero que se mantiene en lo relativo e individual si se refiere a un ortodoxo.