
El objetivo de la acupuntura es restablecer el equilibrio de la energía vital que actúa libremente por todo el cuerpo. La enfermedad, como vimos, se considera una alteración del equilibrio a cargo de un determinado órgano o aparato (cuya actividad sufre en consecuencia oscilaciones por exceso o por defecto de Chi). Una vez formulado el diagnóstico será el momento de elegir los puntos en los que se van a aplicar las agujas: la elección de estos puntos depende de reglas que parecen sencillas en su exposición individual, pero que en realidad resultan muy complejas y requieren de gran experiencia para su correcta aplicación.

¿Cómo hacer, dado que existen tantas diferencias entre el pensamiento de uno y otro hemisferio, para introducirnos en la compleja manera oriental de ver el mundo? Únicamente existe una llave que puede abrirnos la puerta tan herméticamente cerrada: la ley universal, el principio único de la ciencia y de la filosofía china: el concepto de Tao. Pero el Tao es como una flecha que vuela, si se la atrapa deja de ser una flecha que vuela, si por el contrario se la observa como un movimiento abstracto, deja de ser una flecha.

Pensar que la acupuntura pueda tener relación con disciplinas científicas como son la astrofísica, la electrónica, la informática, las matemáticas, la química o la genética, podría parecemos, si no absurdo, difícilmente aceptable. Sin embargo nada más próximo a la realidad. La acupuntura es una ciencia que se nutre de los conocimientos que proporcionan todas las ciencias occidentales…

Clásicamente el sistema nervioso se divide en central, periférico y neurovegetativo. El sistema nervioso central está compuesto por los órganos endocraneanos y su prolongación, la médula espinal; el periférico, por los nervios craneanos y espinales. El neurovegetativo está constituido por un grupo de formaciones: 1) la cadena ganglionar paravertebral u ortosimpático, y 2) por el nervio vago, los ganglios abdominales, sacros y otros varios situados en regiones profundas de la cara y cuello, cuyo conjunto se denomina parasimpático.

Una medicina energética está más allá de lo psíquico y de lo somático, que pasan así a ser meras apariencias de algo que se mueve en la profundidad. Ni nuestro cuerpo ni nuestra alma son reales, sino meras proyecciones de un elemento dinámico inasible directamente, fuera del alcance de los instrumentos convencionales de exploración clínica.1 Justamente por eso nuestras manifestaciones vitales tendrán siempre ese carácter ambivalente que ha engañado a tantas generaciones de honestos investigadores.
La sustancia de la medicina es el hombre vivo, en último término la vida misma. Pretender describirla con los dos clásicos atributos de psiquis y soma es limitarla, reducirla, degradarla. No en vano los místicos agregaron un tercer elemento: el espíritu. Nos parece que en su formidable intuición los místicos percibieron el fluir continuo y siempre distinto de la energía dentro y fuera del hombre.

En la concepción china de la creación el Inn representa el elemento femenino y el Iang el elemento masculino. Los objetos y los seres, por lo tanto, se reproducen a la manera de los seres sexuales. Pero este antagonismo debe ser extendido a todos los objetos del universo y de este modo se trataría de un antagonismo fecundo, aunque a primera vista pareciera que se trata de una oposición destinada a estancarse.
En esta forma de representar el TAI CHI, la oposición dialéctica Inn Iang se muestra en las dos figuras simétricas de diferente color, dentro de las cuales el joven Iang y el joven Inn marcan el sentido de la transformación que está en vías de operarse. El círculo exterior representa el TAO.

David Sussmann se formó inicialmente en la escuela médica oficial en la que fue alumno distinguido; ejerció luego la medicina con éxito profesional, escaló una a una las jerarquías hospitalarias, creó servicio de otorrinolaringología en nosocomio que no lo tenía; y obtuvo en Austria, en la Universidad de Viena, el más completo título de especialista que allí puede ser otorgado.

Frente al sólido bloque de los ortodoxos apoyados en la ciencia oficial y en la poderosa máquina industrial se desempeñan los heterodoxos, quienes a veces ofrecen prácticas nuevas y novedosas y otras se enrolan en técnicas tan seculares como secularmente resistidas. ¿Quiénes son estos personajes? La opinión académica los margina como charlatanes o curanderos y la opinión pública culta acepta a libro cerrado la marginación, haciendo capítulo de tal cual anécdota a la que da significado absoluto; pero que se mantiene en lo relativo e individual si se refiere a un ortodoxo.