
Las bases filosóficas de la acupuntura son complejas, para empezar a conocerlas podemos decir que la disciplina se nutrió, a lo largo de su historia, de las ¡deas desarrolladas por diversas escuelas de pensamiento.
Las tres escuelas que más influyeron sobre la acupuntura fueron: El Taoísmo, La escuela del yin y yang y La escuela de los cinco elementos.

No mera terapia sino ciencia, la acupuntura moderna se erige como una disciplina en perpetua elaboración. Medicina energética, medicina global, medicina equilibrada y dinámica, ha sido la primera en afirmar que el enfermo es el causante de su enfermedad: dos mil años más tarde el griego Hipócrates recogería la misma idea al decir que no existen enfermedades sino enfermos (Hipócrates, recordamos, es el fundador de la medicina occidental; los médicos de nuestro hemisferio realizan al momento de recibir su título habilitante un juramento que se llama, justamente, “hipocrático”, en el que prometen realizar sus tareas de manera seria, profesional y honesta).

Revisando la sintomatología detallada que ilustra la acción de los puntos más importantes de acupuntura, es posible observar que se dan síntomas somáticos y psíquicos simultáneamente en todos los casos. Así, por ejemplo, el punto 10 del meridiano del Triple Recalentador tiene alguno de los siguientes síntomas: “El paciente no puede localizar exactamente su dolor.
No puede hablar. Gemidos. Miedo. ‘Cinco clases de epilepsia.’ Locura.”
“Sordera. Laringitis. Dolor en el ángulo externo del ojo.” “Tos con sensación de que la energía sube a la parte superior del cuerpo. Expectoración purulenta. Pérdida del apetito. Dolor
al corazón y al pecho, etc.”

Energía, en el sentido que se aplica en acupuntura, es la primera manifestación de la creación del universo sensible, la primera manifestación del Tao. La unidad se dicotomiza, se divide en dos, en lo que se llama la Culminación Suprema o Tai Chi. Ha nacido la dualidad, ha nacido el universo, ha comenzado el proceso de la creación y de la destrucción, de la vida y de la muerte. Los representantes de esa dualidad son Inn y Iang, las dos formas idénticas y opuestas de la Energía.

Hablar del autor es hablar de la obra; cada una de las afirmaciones, cada uno de los conceptos en ella consignados provienen y. resultan de una compenetración absoluta entre el pensamiento y la práctica fecundados por la meditación. Como autor dice lo que sabe porque sabe lo que dice y ello en una plenitud de responsabilidad poco común.