
La filosofía china es un conjunto sintético de observaciones sobre todos los fenómenos vivientes. Un conjunto, se dice, simple y fácil de observar por un ignorante, pero casi imposible de comprender por un sabio. Mientras que los occidentales se caracterizan por ser analíticos, los orientales son sintéticos. Esto quiere decir que los occidentales se preocupan por medir, clasificar, categorizar, mientras que los orientales prefieren ir hacia la esencia de lo observado, hasta aquello que lo pueda sintetizar: la mirada china es en general poética, porque la poesía es más capaz (aunque parezca raro) de develar la verdad última acerca de un objeto o de un suceso que el análisis meramente científico.

Revisando la sintomatología detallada que ilustra la acción de los puntos más importantes de acupuntura, es posible observar que se dan síntomas somáticos y psíquicos simultáneamente en todos los casos. Así, por ejemplo, el punto 10 del meridiano del Triple Recalentador tiene alguno de los siguientes síntomas: “El paciente no puede localizar exactamente su dolor.
No puede hablar. Gemidos. Miedo. ‘Cinco clases de epilepsia.’ Locura.”
“Sordera. Laringitis. Dolor en el ángulo externo del ojo.” “Tos con sensación de que la energía sube a la parte superior del cuerpo. Expectoración purulenta. Pérdida del apetito. Dolor
al corazón y al pecho, etc.”

Es imposible entender la acupuntura si no se comprende el significado de la energía. Si consultamos el diccionario de la Real Academia, nos informamos que energía significa: Eficacia, poder, virtud para obrar. Como segunda acepción: Fuerza de voluntad, vigor y tesón en la actividad. Y, finalmente: Causa capaz de transformarse en trabajo mecánico. Estas definiciones son, sin duda, válidas para los chinos pero, además, energía significa otra cosa para ellos.

Hablar del autor es hablar de la obra; cada una de las afirmaciones, cada uno de los conceptos en ella consignados provienen y. resultan de una compenetración absoluta entre el pensamiento y la práctica fecundados por la meditación. Como autor dice lo que sabe porque sabe lo que dice y ello en una plenitud de responsabilidad poco común.

La Medicina sólo tiene sentido ordenada a su objeto:acufenos y acupuntura, la curación de la enfermedad y la preservación de la salud; todo lo que la aparte de esa primordial obligación la falsea y pervierte. La Medicina debe ser definida como un menester cultural aplicado; sus relaciones con la ciencia quedan estrictamente limitadas a la cantidad y calidad de ciencia aplicable que cada momento de la cultura sea capaz de manejar. Galeno, que era romano, describió el cerebro como un sistema de acueductos; Descartes, en el auge de la óptica, lo hizo centro de los reflejos; más modernamente con la introducción de la electricidad como un sistema energético de cables y circuitos, hoy nos lo ofrecen como un aparato cibernético.