
La acupuntura estimula los mecanismos de respuesta del cuerpo ante problemas como el dolor o la inflamación. Es decir, estimula al mismo a enfrentar sus problemas estimulando los recursos naturales que posee para solucionarlos. Es preciso recordar que para las disciplinas holísticas (como la que nos convoca) el organismo humano posee mecanismos para autocurarse de cualquier enfermedad, incluyendo, claro, a las enfermedades más graves (occidente duda de esto y por eso, en contra de las pruebas que brinda su propia medicina, habla de enfermedades incurables).

Conocer qué es la acupuntura, para qué sirve, cuáles son sus orígenes, se convierte entonces en fundamental para acercarse sin miedo a esta práctica milenaria. La acupuntura es un verdadero arte de la curación que se practica con resultados inmejorables desde hace años y años. La acupuntura es una terapia valiosísima que ha debido ser aceptada por las más grandes escuelas de medicina occidentales por su enorme eficacia y por su profundo conocimiento de la manera en que funciona el cuerpo humano. La acupuntura es una realidad. Cura, mejora la salud, es indolora, se hace cada vez más masiva, se populariza, crece.

Es imposible entender la acupuntura si no se comprende el significado de la energía. Si consultamos el diccionario de la Real Academia, nos informamos que energía significa: Eficacia, poder, virtud para obrar. Como segunda acepción: Fuerza de voluntad, vigor y tesón en la actividad. Y, finalmente: Causa capaz de transformarse en trabajo mecánico. Estas definiciones son, sin duda, válidas para los chinos pero, además, energía significa otra cosa para ellos.

En nuestros días las polémicas cesan y los observadores se abocan, al margen de toda teorización causal, a la individuación clínica de tal energía; detectores eléctricos elementales revelan y grafican las corrientes eléctricas que recorren la superficie de la piel y con el nombre de reflejo psieogalvánico buscan relaciones entre los estados emocionales y las variaciones energéticas del cutis.

La Medicina sólo tiene sentido ordenada a su objeto:acufenos y acupuntura, la curación de la enfermedad y la preservación de la salud; todo lo que la aparte de esa primordial obligación la falsea y pervierte. La Medicina debe ser definida como un menester cultural aplicado; sus relaciones con la ciencia quedan estrictamente limitadas a la cantidad y calidad de ciencia aplicable que cada momento de la cultura sea capaz de manejar. Galeno, que era romano, describió el cerebro como un sistema de acueductos; Descartes, en el auge de la óptica, lo hizo centro de los reflejos; más modernamente con la introducción de la electricidad como un sistema energético de cables y circuitos, hoy nos lo ofrecen como un aparato cibernético.