
El Dr. Schüssler siempre tuvo un gran interés en la Ley del Mínimo, la cuál establece que la pérdida de la salud es debida a la falta de ciertos minerales en las células. Estas insuficiencias solamente podían ser observadas en las cenizas de los cuerpos, por lo que analizó las cenizas de un gran número de personas que habían sido cremadas y descubrió que en todos los seres humanos siempre hay ausencia o deficiencia de dos sales bioquímicas, por lo menos. Como resultado de sus investigaciones, llegó a la conclusión de que si los tejidos no reciben de la sangre la cantidad adecuada de cada una de las 12 sales bioquímicas estudiadas, se altera el movimiento molecular de las sales en los tejidos y consecuentemente se desequilibra el funcionamiento de las células y su metabolismo, lo que produce los fenómenos conocidos como enfermedades. Es importante destacar que este tipo de padecimientos son muy numerosos y frecuentes. Las enfermedades de esta naturaleza desaparecen, hasta que los tejidos reciben nuevamente, las sales que requieren.

La danza es una expresión artística, una forma de mantener en excelente estado nuestra musculatura y una eficaz terapia para canalizar todas nuestras emociones. La Asociación Argentina de Danzaterapia define a la danza-movimiento terapia como: “El uso terapéutico y/o psicoterapéutico del movimiento y la danza que busca favorecer procesos de integración emocional, cognitiva, física y social.”Según se afirma en el sitio web de dicha asociación,”el movimiento corporal es el medio primario de expresión humana y la danzaterapia se ocupa de él. Todo movimiento corporal tiene su correlato en la psique y la DMT focaliza dicha conexión. DMT se fundamenta en las investigaciones acerca de la comunicación no verbal, la psicología del desarrollo humano y los distintos sistemas de análisis del movimiento.” Los danzaterapeutas trabajan con personas de todas las edades, tanto con necesidades especiales, trastornos emocionales, patologías somáticas, en procesos grupales e individuales. También forman parte de equipos interdisciplinarios en instituciones que abordan distintas problemáticas.

Los lamas tibetanos suelen realizar los mándalas con arena coloreada, que representan el Universo que será purificado cada año. Al igual que sucede en el proceso cósmico, el esfuerzo creativo de varias semanas de los monjes se destruye durante un ritual que sólo dura algunas horas. En esas ocasiones se suele derramar el fruto de tanta dedicación sobre las aguas de algún río, como símbolo de la transitoriedad de las cosas y de desapego. Por más información visite Reiki.

Figuras mandalas: dibujar y pintar estos “círculos de poder” es también una vía de meditación, por ese motivo es muy positivo para las personas muy nerviosas, esfresadas y dispersas ya que refuerza la concentración y aleja la inquietud, otorgando seguridad y una sensación de gran libertad. En los templos hindúes y tibetanos, los mandaas suelen permanecer cubiertos con una tela o manto, que se levanta en el momento de iniciar la meditación y se vuelve a desplegar el resto del tiempo con objeto de preservar y concentrar su energía. Se afirma que nuestro espíritu siempre utiliza un lenguaje simbólico para manifestarse, tanto en los sueños como en la vida real.

Significado de mandalas: las indicaciones para contemplar un mándala son elegir un lugar tranquilo, hacerse consciente de la respiración, permitir que se haga cada vez más lenta; sin forzar, posar suavemente la mirada en el mándala con la calma de quien por fin llega a su hogar. Contemplarlo de esta manera brinda serenidad y el sentimiento de que la vida ha encontrado nuevamente un sentido.

Mandalas del amor: el mándala es una medicina del espíritu. Contemplar o dibujar uno de ellos ayuda a superar enfermedades o profundos períodos de depresión. Cuando nos sentimos enfermos, angustiados o nerviosos, en definitiva es siempre por la misma razón: nos alejamos demasiado de nuestra verdadera naturaleza, llegamos a la periferia del círculo y sentimos que debemos retornar nuevamente hacia el centro. El mándala nos enseña esto sin palabras.

Mandalas significado: los mándalas son símbolos muy comunes en la cultura hindú y budista. Se encuentran básicamente en pinturas, pero también en el plano de muchos templos que se construyeron basados en esa estructura. La mayor parte de los mándalas tienen forma de flor, cruz o rueda, con una clara simetría basada en el número cuatro (por ejemplo, las cuatro direcciones del espacio). En Occidente, el célebre psicólogo Carl Gustav Jung descubrió que muchos de sus pacientes expresaban libremente sus fantasías dibujando mándalas arquetípicos, y los que no los dibujaban los bailaban, realizando círculos y formas sobre el suelo con sus desplazamientos.

De la misma maneta que el popularizado arte del Feng Shui regula la circulación de energía positiva en el hogar -o sea, en el espacio exterior- para que inclusive aumente nuestra armonía interior, también los mándalas proponen utilizar un símbolo exterior para actuar sobre lo más profundo de nuestro ser. Mándala quiere decir “círculo” en sánscrito, en especial “círculo mágico”. Estas figuras no sólo están extendidas en Oriente. En Occidente estuvieron también presentes, sobre todo a través de la cultura cristiana de principios de la Edad Media. Los mándalas más clásicos representaban a Cristo en el centro y los cuatro evangelistas, o sus símbolos correspondientes, en los puntos cardinales (la misma concepción ya había sido usada por los egipcios: Horus en el centro, rodeado por sus cuatro hijos).

Ciencia Alquimia: durante esos días inolvidables, Jung dijo que su estructura psicológica había pasado por un proceso alquímico que simbolizó para él el arquetipo del proceso de purificación, lo que en Alquimia seria el pasaje desde la Obra Negra hasta la Obra Roja. “Me sentía transportado al espacio, desde donde podía percibir los colores de la esfera terrestre. Esto duró semanas, hasta que me decidí a revivir”, narró Jung. En definitiva, el punto en el que Jung logró unir psicoanálisis y Alquimia es aquel en el que la conciencia puede limpiarse de impurezas (lo que el suizo llamó “complejos”). En este sentido, el proceso del análisis equivaldría a la Obra Negra y la Obra Blanca: transmutar la personalidad. Quedaría por cumplirse la Obra Roja, que consistiría en ampliar esa transmutación interna que propone el psicoanálisis hasta lo externo y material.

El organismo está totalmente relacionado con el concepto más profundo de la Alquimia: la transformación esencial de elementos innobles en elementos nobles. Es decir, la transmutación. El cuerpo humano es el mejor de los alquimistas: transmuta cadáveres de animales y vegetales en materia viva, separando lo útil de lo inútil, sin necesidad de intervención de la conciencia. Esa idea básica de la Alquimia es fundamental para plantearse cualquier intento de cambio o mejoramiento, sea físico o espiritual.
La Alquimia es un viaje al interior del alma. En esta Nueva Era, la persona debe aspirar a una armonía global. Es fundamental comenzar por reconciliar los elementos en conflicto que haya en el interior de cada uno, pero nada será posible si no se complementa con una armonización de las relaciones con otras personas a nivel sentimental, laboral y social. Esto implica lograr un desenvolvimiento armónico ante los problemas que presenta el mundo cotidiano. En el camino de esta búsqueda se encuentran ciencias modernas que el hombre ha sabido cultivar y desarrollar. Por más información visite Reiki.