
Bidalasana: esta postura es una de las utilizadas para aflojar la columna, pues mantiene su juventud y su flexibilidad. Prácticamente no posee contraindicaciones, salvo para quienes tienen serios problemas en las cervicales, en las lumbares o hernia de disco, lo cual no impide que pueda ser realizada si se tiene cuidado al ejecutarse las contracciones hacia atrás, de la columna y de la cabeza.

Ardha Salabhasana: esta postura es una variante sencilla de la Langosta. Por lo tanto, los aportes que nos proporciona son similares a su versión completa. Entre los beneficios que podemos nombrar:
La tonificación de los nervios del sistema simpático.
El estiramiento de los músculos abdominales.
La elasticidad que brinda a la columna vertebral.

Posicion de partida: acostado boca abajo, bs brazos extendidos a ambos lados del cuerpo; los empeines estirados. La mejilla derecha descansa sobre la colchoneta. Apoyar el mentón sobre la colchoneta, la columna debe quedar bien alineada. Las manos se ubican debajo del cuerpo, sus palmas pueden situarse, en forma indistinta, hacia abajo o hacia arriba. Inhale levantando la pierna derecha, sin doblar la rodilla. Permanezca en la asana inhalando y exhalando, siempre por la nariz . Cuando desee deshacer la postura; exhale, baje al mismo tiempo ambas piernas y pose los empeines sobre el piso.

Bakasana: asi como la grulla se eleva inmaculada sobre el lodo, el discípulo puede encumbrarse sobre el mundo material sin apegarse a él. Con la vibrante energía que recibió en la postura anterior, prepárese para una prueba. Lleve tos brazos hacia delante y apoye las palamas con los dedos separados. Flexione los codos hacia afuera, mientras se apoya también en sus pies y separa las rodillas un poco más que el ancho de sus caderas. Apoye una pierna por vez sobre sus brazos y eleve los pies del suelo lentamente. Las fuerzas del apego intentarán impedimos elevación y, una vez arriba, hacemos perder el equilibrio. Pero el discípulo que persevere triunfará. Se tonifican los brazos y músculos abdominales; se flexibilizan muñecas y caderas.
Precauciones
Asegúrese de haber preparado las muñecas para este esfuerzo. Por más información visite Reiki.

Natarajasana: esta postura simboliza al Rey del Mundo creando, manteniendo y destruyendo el Universo mientras baila, así como nosotros podemos destruir los malos hábitos, crear costumbres saludables y mantenernos en el camino de la Realización. Pase el peso sobre la pierna izquierda, que debe estar extendida. Eleve el brazo izquierdo hacia adelante y la pierna derecha hacia atrás, tomándola con la mano del mismo lado. Esta es una gran batalla en donde el principiante se enfrenta con aquella fuerza de sus hábitos nefastos que intenta hacerle perder su equilibrio. Pero él se sobrepone una y otra vez. Visualice la esfera de energía que se eleva hacia el centro del Universo y lo conecta con su propia esencia. Esta postura flexibiliza los hombros y el pecho, elonga los muslos, la zona de la ingle y el abdomen, tonifica las piernas y los tobillos.
Precauciones
No realizar con lesión de espalda, problemas de rodilla o tobillo.

Virabhadrasana: denominada así en honor a un guerrero muy valiente, Virabhadra, una encamación de Shiva, descripta con mil cabezas, mil ojos y mil pies, manejando mil garrotes y usando una piel de tigre. Poniendo en acción su Valen Real (el del guerrero espiritual), dé un gran paso hacia adelante con la pierna izquierda. Lleve el brazo izquierdo hacia delante y el derecho hacia atrás, bien extendidos a la altura de los hombros. Visualice que la esfera de energía cubre ahora todo su cuerpo. Esta postura ayuda a vencer el miedo y recordar nuestra misión en esta vida, mientras tonifica y elonga la musculatura de las piernas, abre la caja torácica y disminuye los dolores de espalda.
Precauciones
No mantener esta postura demasiado tiempo si hay lesiones en tobillos, rodillas, caderas u hombros.

Vajrasana: siéntese sobre los talones simbolizando el dominio de nuestros instintos y pasiones representadas por las piernas flexionadas. Visualice una esfera de energía entre sus manos a la altura del corazón, que aluda a su deseo espiritual. Esta postura puede adoptarse después de las comidas, para favorecer la digestión.
Precauciones
Evitar su práctica con problemas en rodillas y tobillos.

Cuando el presidente del Parlamento Mundial de Yoga en la India decidió introducir las enseñanzas de la tradición Natha Siddha en Occidente, consideró que, para la idiosincrasia imperante del momento, lo más acertado era hacerlo a través del AyurYoga, que también fue rebautizado, para una mejor adaptación, como Yoga Vital, una variante orientada hacia lo terapéutico, la educación en la salud.

En Occidente existe una percepción muy generalizada de la salud como una mera ausencia de enfermedad, y de la medicina como la ciencia que estudia y es la responsable de combatir la enfermedad. Desde el punto de vista del yoga vital, esto nos ha acaneado dos grandes problemas culturales: La incapacidad de reconocer el desequilibrio en la salud mucho antes de que se materialice en el cuerpo, cuando aún está en el plano de lo mental, emocional o de lo energético, en donde es más sencillo reequilibrar, además de evitamos todo el sufrimiento que su profundización trae aparejado. Se traslada toda la responsabilidad de la soñación a los remedios o al médico.
La cultura en la que estamos inmersos, con sus altos niveles de consumis-mo, casi nos empuja a enfermarnos. Notemos la diferencia de dirección entre el Ayurveda, medicina tradicional de la India, que es la “Ciencia de la Vida”, y la medicina occidental. La orientación de la medicina occidental nos predispone a nivel inconsciente a aceptar la enfermedad como una condición normal, cuando en realidad no lo es. En India antigua sólo se le pagaba al médico si éste mantenía sana a la persona, lo cual era el estado natural; y se le dejaba de pagar si se enfermaba y hasta se podía reclamar una compensación del médico.

El Yoga y el A y u r v e d a (“Ayur” significa “Vida”; “Veda” significa “Ciencia”; se traduce entonces: “La Ciencia de la Vida”) son dos ciencias hermanas, ya que ambas se originan, según las leyendas, en el arquetipo mítico del yogui perfecto Shiva. En los Yoga Sutras (uno de los textos más autorizados del siglo II a.C), el sabio Patanjali menciona que una de las principales dificultades para la práctica del Yoga es la enfermedad (sutra 1.30). A continuación, desarrolla todo un camino teórico práctico conducente a la obtención de la salud. En Oriente, a la palabra “salud”, en su concepción más amplia, se la entiende como un sinónimo de “Realización”.
Desde la perspectiva del Ayur yoga, esta Salud = Realización sólo puede ser un proceso auto-generado, es decir sólo es posible la auto-realización, nadie ni nada externo puede realizarnos o sanarnos, ni maestros, ni técnicas, ni médicos, ni medicinas. Esta visión del Yoga y de la vida de los Natha Siddhas (ver recuadro) centra el trabajo en nosotros. Nosotros somos el verdadero dínamo de nuestra autorrealización o autosanación.