
Una de las muchas consecuencias de esto es lo que se descubrió en la Universidad de Wisconsin, Estados Unidos, cuando se le pidió a un grupo de estudiantes que asistieran a una serie de clases, advirtiéndoles que no podían cruzar los brazos ni las piernas mientras escuchaban al profesor, sino que se sentaran lo más relajados posible. Al final de cada clase se investigó cuánto habían retenido en su mente y qué opinión tenían del docente.

A la medicina energetica oriental le debemos el saber que cada vez que cruzamos las piernas o los brazos, o entrelazamos los dedos de ambas manos, estamos cortando la circulación del chi, o energía vital.

Una de las señales más claras en la comunicación no verbal es la postura de los brazos. Cuando una persona tiene una actitud defensiva, invariablemente cruzará los brazos sobre el pecho, formando una bañera que intenta alejar detenninadas circunstancias indeseables. A veces, adoptamos espontáneamente esta postura cuando estamos entre desconocidos en una reunión pública, en un bar o en un ascensor. Pero también es frecuente que, sin darnos cuenta, lo hagamos en una situación en la que queremos “llegar” al otro; en ese caso, conviene que cambiemos de postura inmediatamente. Hay otras posturas que conviene saber interpretar.

Hablar con las manos: como cualquier otro lenguaje, el del cuerpo está formado por palabras, frases y puntuación: cada gesto es como una sola alabra y ese gesto palabra puede tener varios significados. Rascarse la cabeza, sin ir más lejos, puede indicar distintas cosas: inseguridad, falsedad, olvido…, y también sudor, caspa o piojos. ¿Cómo interpretarlo correctamente? Simplemente, teniendo en cuenta las circunstancias y también otros factores, como las raíces culturales. La distancia que establecemos al estar con otra persona es un ejemplo claro de las diferentes costumbres, de acuerdo a la cultura en la que uno se ha criado. Si uno no conoce esos códigos, estará leyendo mal las señales.

Lenguaje de las manos: a quién no le ha sucedido? Estamos, por ejemplo, frente a una persona que emplea frases amables de bienvenida, pero “algo” nos impide creerle. Un experto lector de la gestualidad nos diría qué nuestra suspicacia es conecta, porque pese a lo que dice, esa persona está con los brazos cruzados defensivamente sobre su pecho, o tiene las manos entrelazadas, ocultando las palmas. Hace tiempo ya que los estudios realizados por los mejores especialistas en el comportamiento humano demuestran que nuestra comunicación primordial no se basa en lo que decimos, sino en los gestos, posturas, posiciones y distancias relativas que adoptamos cuando estamos con otra persona.

Durante el automasaje, mantenga la boca cerrada, sin apretar ni los labios ni los dientes. Apoye la punta de la lengua entre el paladar superior y el nacimiento de los dientes, para favorecer la circulación energética. Respire por la nariz (en la inhalación y en la exhalación participa solo el bajo vientre). Incline la pelvis hacia sin tensar los glúteos) para reducir la curvatura lumbar. Flexione las rodillas, procurando no sobrepasar las puntas de los dedos de los pies.

El automasaje es muy habitual dentro de las escuelas clásicas de Chi Kung (conjunto de técnicas de fortalecimiento de la energía interna, a través de respiraciones, movimientos y meditaciones). Estas actividades terapéuticas es tan regidas por la milenaria medicina tradicional china, que, a su vez, ha recibido influencias de varias doctrinas filosóficas. Trabaja regulando la energía corporal, lo que hace posible equilibrar el sistema nervioso, ayudando por tanto al buen funcionamiento de todos los órganos. Simultáneamente, trata, a través de la estimulación de los meridianos chinos de acupuntura, todas aquellas zonas que están conectadas con los órganos.

Los masajes tailandeses trabajan para restablecer el normal funcionamiento del organismo, estimulando los mecanismos naturales de excreción, los cuales reciben las toxinas liberadas por efecto de las maniobras de presión y elongación. En esta manipulación, el terapeuta trabaja la flexibilidad muscular de las extremidades y un reacomodamiento de los laterales a través de una técnica de estiramiento. También mejora las articulaciones de rodillas y pies.
Después de haber trabajado las distintas partes del cuerpo boca abajo y de costado, el terapeuta coloca al paciente boca arriba y a través de la flexión de rodillas sobre el vientre, elonga glúteos y ayuda a relajar toda la zona pélvica y lumbar. Para aliviar las contracciones de espalda, cuello, hombros y omóplatos, el especialista utiliza no sólo sus manos sino también el peso de su propio cuerpo y sus piernas. Por esta razón, el masaje debe realizarse sobre una colchoneta colocada en el suelo.

A partir de los 35 años, las células cerebrales mueren a un ritmo de 100.000 por día y nunca son sustituidas, pero la meditación reduce esa velocidad mortal, porque cambia la estructura vibratoria del cuerpo y de la mente. De este modo, se hace más lento el proceso de envejecimiento. De acuerdo con lo investigado por el doctor Deepak Chopra divulgador de la medicina Ayurveda en Occidente, el meditador de edad madura acude al médico una vez por cada cuatro veces que lo hace quien no medita.

La hernia iatal es una afección frecuente, que se produce por una insuficiencia de la vía refleja. Se trata desde la columna dorsal corrigiendo el desplazamiento con praxis manual tibetana. También se pueden ver afecciones dorsales como taquicardia, falta de aire, angustia y opresión en el pecho. En las disfunciones intestinales como el colon irritable y dispepsias fermentativas, la columna dorso lumbar está afectada en un alto porcentaje. Corrigiendo las vértebras corregimos las funciones, es decir, las diarreas, los gases, las distensiones intestinales, las disfunciones ováricas, uterinas y renales.