
Todo lo que existe en la naturaleza está dividido en activo y pasivo, en positivo y negativo, en Yin y Yang; pero hay otra división en la que todo lo que existe se clasifica de nuevo de acuerdo con los Cinco Elementos. Éstos son: Madera, Fuego, Tierra, Metal y Agua.
Por ejemplo, se dice que hígado, vesícula biliar, ojos, uñas, lágrimas y ácidos son regidos por el primer elemento: la Madera. Así, cuando el hígado se halla en un estado de desequilibrio, se habla de que su Madera ha sufrido cambios.

Las leyes del Yin y el Yang y de los Cinco Elementos son las normas absolutas y fundamentales de la filosofía oriental y en ellas tiene su base la medicina de Oriente. Analicemos brevemente estos conceptos.

Esta escuela se centra en estudiar la relación existente entre el macrocosmos y el microcosmos, entre el universo y el individuo. Para eso toma cinco elementos de la naturaleza y los relaciona, a cada uno de ellos, con diferentes órganos del cuerpo humano. En la dinámica de estos movimientos están incluidos, como vemos, tanto los procesos cósmicos (exteriores), como los fisiológicos (interiores). Hay más: a cada elemento (agua, por ejemplo) corresponde un órgano (el riñon) y una viscera (la vejiga), pero también una emoción (el miedo), una secreción (la orina), una expresión (el gemido), un sentido (el oído), un tejido corporal (el cabello), un color (el negro), un sabor (el salado), una estación (el invierno), un punto cardinal (el norte) además de un cereal, un animal, un mineral, un planeta el etcétera es larguísimo.