
Es importante saber que esta enzima no sólo está presente en la leche materna, sino que, además, algunas leches comunes la contienen. No obstante, no es aconsejable suplantar la lactancia de la madre; en caso de ser necesario reemplazarla, comprobar que la leche posea la enzima XOR. Para mantener activo el efecto de esta enzima en la leche no materna, hay que refrigerarla a una temperatura menor a los 20°C.

Durante un año, la especialista analizó la acción de las bacterias Escherichia coli. A su vez, evaluó el comportamiento de éstas frente a la intervención de estas enzimas digestivas. Como resultado de la investigación, se comprobó que la enzima disminuía el metabolismo de las bacterias hasta desecharlas.

Existe una bacteria que se forma en el intestino del infante y que puede causarle problemas de gastroenteritis; y en algunos casos, provocar la muerte del niño. Sin embargo, un estudio reciente realizado por la bioquímica argentina María Cristina Ovejero, para la Universidad de West England, demostró que la leche materna contiene una enzima llamada Xantina Oxidorreductasa, la cual protege a los bebés de la generación de esta bacteria.