
Sin embargo, si hay desequilibrio en la energía de un órgano, esto se manifestará ora en aumento anormal de energía, ora en insuficiencia de ella. En ambos casos, la función inadecuada se refleja en el sistema nervioso y en la presión sanguínea. Cuando se presenta tal desequilibrio, las funciones de todos los sistemas del cuerpo humano son afectadas.

La hiperactividad y la hipoactividad representan los polos extremos del desequilibrio en el cuerpo y sus órganos. Cuando un órgano se encuentra en estado normal, esto es, cuando hay equilibrio en su energía y no está ni hiperactivo ni hipoactivo, aún persisten factores que gobiernan la interacción del Yin and Yang. La acción normal del Yin y el Yang convierte la actividad en inactividad, y viceversa.