
El masaje y la imposición de manos no sólo sirven para aliviar las tensiones del cuerpo y liberar la energía contenida, sino también como una forma de autoexploración. Ayudan a establecer una comunicación con uno mismo a través de un lenguaje táctil que se desarrolla en la piel. De esta manera, favorecen la toma de conciencia del propio cuerpo, y apuntan a lograr una integridad fisica, psicológica y espiritual.

Muchas veces sentimos que nuestro cuerpo no nos responde como debiera. El cansancio y malestar corporal se instala en nuestras vidas y amenaza con quedarse para siempre. La sensación de apatía y fatiga, las contracciones, fuertes dolores en zonas determinadas o bloqueos energeticos suelen ser las manifestaciones de este estado de desequilibrio que estamos experimentando, y como no solemos tener “a mano” las herramientas para comenzar a tratar estas molestias a tiempo, terminan transformándose en serias dolencias.

Durante el tratamiento, el pulso se tomará varias veces antes de sacar las agujas y restaurar el equilibrio; es decir, hasta que los pulsos han sido normalizados. Sólo entonces se sacarán las agujas. Las agujas deben retirarse en el mismo orden en que el equilibrio ocurre en los pulsos; es decir, que cuando el meridiano se ha normalizado, la aguja será extraída.

La primera regla es usar el mínimo de puntos. Hemos mencionado que, por lo común, hay de dos a cuatro puntos que pueden emplearse en el tratamiento; sin embargo, cuando sea posible, es mejor usar sólo uno o dos, ya que con frecuencia esto es suficiente para corregir el pulso. Los principiantes en el arte de la acupuntura harán bien en limitarse a aquellos puntos que están en el pecho, el abdomen y las cuatro extremidades.

Calme la energía del pulso profundo. Después que los factores menos del pulso profundo hayan sido requilibrados, los factores más deben ser considerados. Si un meridiano de un órgano se halla en estado menos, seleccione el punto correcto de acuerdo con la ley de los cinco elementos y calme el meridiano del órgano cambiando y no disipando la energía.

Equilibre la energía menos del pulso profundo. Atraiga la energía al meridiano usando los puntos de tratamiento o haciéndose valer de la Ley de los Cinco Elementos. Pique con una aguja corta hasta la profundidad de un fen, más hondo si el paciente es gordo; rasque o haga vibrar la cabeza de la aguja para atraer la energía. Deje las agujas en esta posición hasta que el pulso se haya normalizado.