Archivos para El Buda Categoría

    Los miedos en la vida

    Hay muchos tipos de miedo. Por ejemplo, el miedo a no superar los exámenes. No es necesario apegarse al examen; es mejor abandonar la idea de aprobarlo. En ese momento el miedo desaparece. El temor está relacionado con el apego.
    Es inútil tener miedo en la vida; este mudo crecerá aún más si lo rumiamos, si pensamos, si dudamos. El miedo de-cuando se abandona el ego”.

    La preocupación por la salud

    Preocuparse por la salud es, desde luego, importante, pero preocuparse demasiado debilita el espíritu. El ascetismo destruye la armonía con la vida social; no podréis armonizaros con los demás si lo rechazáis todo cuando estáis con ellos. A veces es necesario comer carne o beber alcohol.
    La gente que practica la macrobiótica tiende a apegarse demasiado a las cuestiones del cuerpo, a la selección de los alimentos, y al final caen enfermos. Apegarse demasiado a la salud es egoísmo. Egoísmo inconsciente, pero egoísmo al fin y al cabo”.

    El cielo y el infierno

    Es difícil decir qué está bien y qué está mal desde un punto de vista elevado, ya que el verdadero Dios abarca iodas las cosas: el bien y el mal. La verdadera actitud de Buda no es así. El budismo incluye todo el cosmos; todas las cosas son necesarias. Por eso mismo, no podemos decidir si existen el cielo y e infierno: nadie ha vuelto de la muerte para contarlo. Somos nosotros quienes los creamos, aquí y ahora. Si sufrimos, si dudamos, todo se convierte en infierno. Debemos construir el paraíso. Si nuestro espíritu está en paz, todo lo que nos rodea es paraíso. ¡Claro que algunas personas se la pasan creando el infierno!”.

    Sila o moralidad

    La segunda perfección es la de la sila o moralidad. La moralidad en el sentido budista es “la acción correcta”, que expresa estados mentales correctos y libres de ignorancia. Hay varios modelos tradicionales de conducta correcta: los Cinco Preceptos, los Diez Preceptos, etc. Las series de preceptos no se limitan a ser listas de reglas, sino que constituyen verdaderos principios formativos que deben aplicarse con inteligencia y atención a las diferentes esferas de la vida humana.

    Budismo: las seis perfecciones

    La primera de las perfecciones es la generosidad, que es en esencia una actitud positiva hacia el exterior, es un impulso de dar y compartir. ¿Qué se puede dar? Cualquier cosa que se posea, lo importante es el acto de entrega. Una lista tradicional enumera seis clases de donación.
    Para comenzar, la más obvia es la donación de cosas materiales como ropa, comida, etc. Hay también un regalo muy valioso que se puede dar y es el no tener miedo, el apoyar a los demás sin temores y vivir en una constante actitud positiva. En los círculos budistas se le adjudica gran importancia a esta donación: no se ve pero es fundamental para estar en armonía con uno mismo y con el prójimo. En tercer lugar, el budista siempre ofrece educación y cultura: no solamente un conocimiento de libros sino una verdadera enseñanza de vida, una cultura para el refinamiento del espíritu. Esto se expresa fomentando en general las artes y las ciencias. a continuación, el budista siempre está dispuesto a sacrificarse por los demás, y ésta también es una donación. También está preparado para dar los méritos que ha acumulado a lo largo de su existencia. Según el modo de pensar budista, los méritos son algo que se adquiere debido a las buenas obras y las acciones generosas, pero siempre se debe estar listo para regalar esos méritos si fuese necesario. Compartir los méritos con aquellos que nos rodean es la mejor manera de hacer una donación a nuestros semejantes. El sexto regalo es el del Dharma, la Verdad, la Enseñanza. Es el mayor y más maravilloso de los regalos, porque ennoblece a quien lo da y a quien lo recibe.
    Por último, hay un regalo que contiene y supera a todos los anteriores: es el regalo de uno mismo. Es muy fácil dar cosas materiales, lo difícil es entregarse de corazón a los demás. Si se es capaz de darse a sí mismo e irradiar el propio ser hacia los otros, se habrá alcanzado el grado supremo de donación.

    Un camino budista para el crecimiento profesional

    La mayoría de las personas asocian al budismo con las prácticas meditativas destinadas a cultivar la calma, la bondad y la compasión. El profesor Lewis Richmond, discípulo del maestro budista Suzuki Roshi, ha demostrado en un libro publicado recientemente por editorial Paidós (El trabajo como práctica espiritual), el lado activo del budismo. Una nueva mirada sobre las enseñanzas de Buda que nos permite hallar la creatividad, lograr la inspiración y conseguir la realización en nuestra vida laboral.
    La teoría de Richmond se basa en el siguiente principio: “Sea cual fuere tu cargo y posición dentro de tu entorno laboral, siempre serás el director ejecutivo de tu vida interna”.
    Cualquier situación laboral puede convertirse en una oportunidad de desarrollo espiritual que nos enseñará a :
    * Convertir nuestras preocupaciones habituales en búsquedas espirituales.
    * Controlar el estrés aprendiendo a cultivar la conciencia corporal.
    * Contemplar la ambición, el dinero y el poder desde una perspectiva espiritual.
    La posición del Profesor Lewis Richmond es innovadora; ha construido una fascinante combinación de enseñanzas budistas tradicionales, anécdotas ilustrativas y conocimientos prácticos, y comunica que el mayor éxito es poder trabajar con alegría.
    Richmond supo hacer convivir su condición de maestro budista con su profesión de empresario informático, músico y compositor, para acercarnos nuevas ideas hacia el crecimiento personal y profesional.

    Doctrina budista y cristiana

    Esta creciente libertad del corazón da el coraje para cuestionar, para clarificar y refinar por nosotros mismos las enseñanzas que hemos tragado enteras y sin digerir. La clave está en ganar una comprensión directa de lo que nutre y sostiene la libertad. Nuestra visión de lo sagrado debe incluir la complejidad, la paradoja, la ironía y el humor. El corazón se vuelve claro, capaz de entender el mundo en lugar de luchar contra él. Con nuestra creciente claridad, el lenguaje del desapego y de la renuncia se extiende de un modo nuevo.

    Como bien sabemos de acuerdo a la doctrina budista y cristiana, el apego y la codicia son causas de sufrimiento. Pero una enseñanza madura es más completa cuando reconoce que hay un apego insalubre y un apego sano. Cuando aprendemos a distinguir entre un apego doloroso y el que no lo es, vemos con mayor claridad el significado del compromiso. La renuncia trae la libertad no porque abandonemos cosas sino porque dejamos de lado la actitud ávida y posesiva, renunciamos al miedo, a la ira y al engaño del corazón.

    El budismo zen y su meditación

    El Budismo Zen: Es una secta Budista descendiente del Budismo Hinayana. Los monjes Zen creen que el despertar se logra sólo mediante meditación. Meditan y se hacen preguntas en forma continua, una tras otra, cuyas respuestas sólo pueden obtenerse mediante meditación y la ayuda de un maestro. Las preguntas Zen realizadas por los monjes, denominadas koan, son muy difíciles y aparentan ser irracionales, tales como cuando golpeas las manos, qué mano hace el sonido que es una de los cientos de versiones de esa pregunta clásica.

    El budismo esoterico en el Japon

    El Budismo Esoterico: Desde hace más de 1.000 años, se introduce en Japón una misteriosa secta Budista, cuyos sacerdotes invocaban poderosos milagros denominados horiki. Podían curar enfermedades, matar a una persona a distancia, volar en el aire, ver el futuro y desafiar a monstruos. Esta religión fue la preferida por la nobleza de la Era Heian. Sus templos fueron en su mayor parte destruidos en la Era de la Guerra Civil por Oda Nobunaga. Sus monjes practican sus disciplinas en las montañas y son conocidos como Yamabushi. Los Yamabushi tiene fama de ser excelentes en milagros y en Artes Marciales.

    Secta Budista en el Japon

    La Secta Jodo es la mayor Secta Budista del Japón. El Budismo original establecía que un hombre podía salvarse únicamente mediante un despertar por si mismo. Cuando Buda murió, sus seguidores se dividieron en dos grupos. Uno de ellos formó el Budismo Hinayana, orientado a salvar únicamente a los monjes que pudieran despertar por sí mismos. Otro formó el Budismo Mahayana, que trata de salvar a todos. La Secta Jodo es una lejana descendiente del Budismo mahayana.

    Su prédica es: tú renacerás en el Paraíso si te comportas bien, mientras que lo harás en el Infierno si te comportas mal. Creen en seis vidas: la vida humana, la vida en el Paraíso, la vida como un animal, la vida en guerra permanente, la vida en eterno hambre, y la vida en el Infierno. Originada en China, llegó al Japón hace 1000 años y se sincretizó con el Shinto y otros Cultos a los Antepasados, convirtiéndose en una religión que asigna gran importancia a los funerales y servicios a los muertos.

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