
Los hombres de más de 60 años tiene su próstata agrandada, lo que ocurre es que muchos de ellos no se dan cuenta hasta que sienten dolor, cosa que ocurre recién a los 65 ó 70 años. Es conveniente, según los médicos, que, a partir de los 50 años, los hombres se hagan controles periódicos con el urólogo, ya que en ese momento aumenta la incidencia de problemas de prostata.

Por un lado, ya no es un tabú, por otro, se conocen muchas terapias alternativas y hábitos cotidianos que pueden mantener la salud de este órgano masculino. Alcanza la madurez en la pubertad y generalmente permanece sin ningún tipo de alteración hasta los 30 años. Si bien es sumamente frecuente el aumento en el tamaño de la prostata a partir de cierta edad, esto no supone que sea normal.

La prostata es una pequeña glándula ubicada por debajo de la vejiga urinaria masculina, delante del recto, que rodea la uretra. Su función es la formación del líquido seminal que transporta los espennatozoides en el momento de la eyaculación. Su tamaño es muy pequeño y tiene una forma similar a la de una castaña.

Hasta hace dos décadas aproximadamente no se escuchaba hablar de una enfermedad exclusiva de los hombres. Por pudor o falta de comunicación, los problemas de prostata no eran conocidos más que dentro de los consultorios médicos. Hoy en día, escuchar hablar de que un hombre tiene un problema con la próstata, es muy común.

Hasta el momento, se consideraba que esta patología era transmitida por las ratas; sin embargo, nuevas investigaciones demostraron que algunos animales domésticos, como ser, los perros, pueden contraerla. En tanto, la leptospirosis rara vez afecta a los gatos; tampoco es frecuente que los dueños de las mascotas la contraigan.

La leptospirosis es una enfermedad infectocontagiosa y aguda, producto de una bacteria llamada leptospira. Esta bacteria se deposita en los ríñones de los animales afectados y es eliminada a través de la orina. A su vez, otras mascotas contraen el germen al estar en contacto con la orina, el agua y el suelo contaminado.

Siga presionando hacia abajo en línea recta hasta que se encuentre a medio camino entre las costillas y el ombligo. No quite el otro dedo del centro del pecho. Utilícelo como un señalador mientras con las yemas de los dedos de la otra mano presiona en línea descendente hasta la base del esternón, más o menos a un par de centímetros al lado de la línea seguida anteriormente y de la misma longitud.

En Extremo Oriente, el reumatismo de la abuela, la resaca del padre, la jaqueca de la madre y el resfriado del pequeño pueden ser tratados con unos pocos puntos de presión así como con los tradicionales remedios herbales y dietéticos que todavía sobreviven en el folclore popular. Como los sistemas estatales de atención sanitaria están cada día más sobrecargados y la medicina privada es cara, la autoayuda se está haciendo tan popular en Occidente como siempre ha sido en Oriente.