
Siga presionando hacia abajo en línea recta hasta que se encuentre a medio camino entre las costillas y el ombligo. No quite el otro dedo del centro del pecho. Utilícelo como un señalador mientras con las yemas de los dedos de la otra mano presiona en línea descendente hasta la base del esternón, más o menos a un par de centímetros al lado de la línea seguida anteriormente y de la misma longitud.

En Extremo Oriente, el reumatismo de la abuela, la resaca del padre, la jaqueca de la madre y el resfriado del pequeño pueden ser tratados con unos pocos puntos de presión así como con los tradicionales remedios herbales y dietéticos que todavía sobreviven en el folclore popular. Como los sistemas estatales de atención sanitaria están cada día más sobrecargados y la medicina privada es cara, la autoayuda se está haciendo tan popular en Occidente como siempre ha sido en Oriente.