Archivos para Ciencia Espiritual Categoría

    Una vez logrados: sostenerlos

    La felicidad plena radica, por tanto, en el hecho de lograr que ambas cosas, la armonía espiritual y el equilibrio mental, sean duraderos.
    Tomar conciencia de que ambas cosas son caras de la misma moneda y que están estrechamente ligadas es parte del camino hacia la obtención de esa felicidad. Una no puede darse sin la otra.
    Si el camino se complica, cuestión que suele suceder a menudo, sólo bastará levantarse y seguir adelante.
    No es tarea fácil de llevar a cabo, pero, una vez que logremos creer en nosotros mismos, una vez que nos demos cuenta de que Dios está dentro de cada uno de nosotros y de que actúa en positivo a través de nuestra mente, podremos obtener lo que anhelemos, siempre que se trate de un objetivo positivo y realizable.

    Equilibrio mental por medio del conocimiento

    La sabiduría supone conocer desde nuestra concepción humana las posibilidades de nuestra mente.
    Hay ciertas técnicas para despertar y poner en funcionamiento nuestro poder mental sin dejar de lado nuestras creencias, y es a través de las visualizaciones y afirmaciones. Ambas son prácticas que nos permiten elaborar y optimizar los recursos mentales necesarios para que nuestro deseo de felicidad se concrete.
    Las visualizaciones nos acercan a nuestras metas, porque al imaginarlas las “hacemos realidad”, primero en nuestra mente, y así nos resulta más sencillo concretarlas de verdad.
    Las afirmaciones nos ayudan a avanzar Nos obligan a dar cada paso de vida, plenamente convencidos de que lo que queremos es positivo y viable para nuestro bienestar.

    Armonía espiritual a través de la fe

    Tener fe es confiar en Dios, en la bondad y la justicia de un Ser Superior a nosotros, que es capaz de darnos un suspiro de aliento cuando más lo necesitamos. Así esa fe se convierte en una fe por el Todo, y se revela ante nosotros a armonía del Universo, la que luego nos lleva a encontrar nuestra propia espiritualidad. De esta forma, nos convertimos en seres dichosos, porque somos capaces de descubrir las fuerzas que hasta el momento yacían ocultas en nuestro interior.
    Es el descubrimiento de esa certeza de unidad el que nos lleva a tener fe en nosotros mismos y a damos cuenta de que sólo basta creen sentir y amar para obtener una vida más plena Por otra parte, la verdadera fe anula los límites que impiden el desarrollo y poder de la mente humana.

    El tiempo del alma

    “Las experiencias del tiempo como objetivo psicológico o cultural son experiencias propias del ego. Pero el alma tiene un tiempo muy diferente, vive con otro calendario. Desde la perspectiva del alma, nuestros efímeros egos nacen al amanecer y mueren al anochecer. A medida que nos sentimos más cómodos con esta perspectiva, cambia nuestra relación con el tiempo…
    Después de caminar suficientemente, explorando el nivel del alma de nuestro Ser, nos damos cuenta de la poca atención que nuestra cultura le presta a todo lo que es trascendente, como si fuera un aspecto de lo cotidiano. Se nos ha enseñado que el tiempo es algo que gastamos o desperdiciamos, algo que tenemos o no tenemos, como una posesión material más. ¿Con qué frecuencia pensamos en el tiempo como algo sagrado o consideramos a cada momento como un regalo espiritual?

    Crecí en un hogar judío, pero en mi familia no se observaba ni un día semanal festivo. Mis padres se habían olvidado del significado del Sabbath (shabat), estábamos demasiado ocupados asimilándonos. En la tradición Judeo-Cristiana, el Sabbath es el día en que el tiempo se detiene, el día que define al resto de la semana. El Sabbath es un momento destinado a la meditación, un momento para parar y prestar atención antes de volver al acelerado ritmo cotidiano. Para algunos, observar el Sabbath es sólo un rito mecánico, una forma de ser alguien bueno y respetable; pero, para otros, significa un momento destinado a celebrar el misterio de su compromiso con Dios, un tiempo del encuentro entre almas y de reconocimiento del mundo compartido.

    Independientemente de que seamos o no religiosos, es muy útil observar un Sabbath o considerar nuestra práctica meditativa como una especie de breve Sabbath cada día. Es necesario reservar un período regular en el que nos olvidemos del tiempo ocupado y nos contactemos con lo sagrado en nuestras vidas.
    Observar un Sabbath ayuda a traernos al momento presente y carga de energía no solamente al cuerpo físico y mental, sino también al espíritu, del mismo modo en que cuidaríamos las plantas que crecen en nuestro jardín.
    Tomar un tiempo fuera del tiempo nutre esa parte de nosotros que es eterna”.

    Retrato de Ram Dass

    El verdadero nombre de este psicólogo transpersonal era Richard Alpert. Nació el 6 de abril de 1931, en Boston, Massachu-setts. Fue instructor en Stanford, de 1957 a 1958. Perteneció al Departament of Social Relations y a la Gradúatea School of Education en la Universidad de Harvard, de 1958 hasta 1963.
    Mientras estuvo en esta institución, sus exploraciones sobre el conocimiento humano lo llevaron a conducir una intensa investigación con ácido lisérgico y otros elementos psicodélicos, a causa de la cual fue expulsado.
    En 1967, viajó a la India, donde conoció a su maestro espiritual, Neem Karoli Baba, quien le dio el nombre de Ram Dass, que significa Sirviente de Dios. Durante su estancia en Oriente y, luego, cuando regresó a Estados Unidos, estudió yoga y meditación, así como una variedad de prácticas espirituales, incluyendo el hinduísmo y el sufismo. Dass ha escrito varios libros sobre estos temas.
    El 19 de Febrero de 1997, sufrió un accidente que le dejó paralizado el lado derecho de su cuerpo y limitó su capacidad para hablar.

    ¿La energía existe desde un punto espiritual o a nivel científico?

    Las filosofías antiguas han estado enseñando sobre esta energía por miles de años, pero la mayor parte del mundo occidental ha descartado su existencia debido a que la ciencia no podía trazar lógicamente los campos de energía a través del cuerpo.
    Gracias a la tecnología moderna, el mundo científico ya no niega la existencia de estas fuerzas trabajando a lo largo del cuerpo.

    ¿De qué trata realmente la energía espiritual?

    Vivimos, nos movemos, respiramos y tenemos nuestro ser dentro de un campo de fuerza electromagnético de energía. La estructura electrónica de este campo de fuerza tiene una cualidad específica y una frecuencia de vibración que es determinada por nuestros pensamientos, sentimientos, palabras y acciones. Esta energía electrónica corre a través de nuestro cuerpo y hace que nuestro corazón lata. No podemos respirar, tener un pensamiento, experimentar un sentimiento, digerir la comida o mover un músculo sin usar esta energía.

    ¿En qué consiste esta ley básica de acción y reacción?

    Probablemente se hayan escuchado declaraciones que afirman: “Como el hombre piensa en su corazón, así es él” o “El Poder del Pensamiento Positivo”, o “los Pensamientos son Cosas”. La verdad es que LA ENERGÍA SIGUE AL PENSAMIENTO. Se ha descubierto que estas declaraciones no son sólo temas elevados, sino que esos pensamientos realmente incluyen la ley de la física.

    Aceptar la espiritualidad como algo cierto

    Ahora estamos en el umbral de lo que se llama la Nueva Era, y a través del avance de la tecnología moderna, se está formando un puente entre las enseñanzas espirituales, la filosofía y los descubrimientos científicos. Aunque esta ciencia está como en su infancia, sin desarrollarse demasiado, la ley básica natural de acción y reacción, lo igual atrae lo igual, o mejor conocida como la Ley del Círculo, ya no puede darse por sentada como retórica religiosa o conjetura humana. Ahora está probado en un nivel científico.

    La Luna y la madre

    La Luna en el horóscopo puede leerse como la madre: muestra los hábitos, nuestros primeros años de vida, aquello que queda en nuestro inconsciente. Manifiesta, además, cómo satisfacemos nuestras necesidades y la de aquellos que nos rodean. Representa las emociones. Si la persona es del signo de Cáncer, será un ser dependiente. En cambio, si es del signo de Aries se mostrará dependiente y caprichosa. En el signo donde se halle indicará si se siente segura y querida, si es amable, si es fría o muy sentimental. En realidad, la Luna no muestra el tipo de madre, sino cómo la persona sintió como fue con ella. Los nacidos con Lunas en signos de Aire (Géminis, Libra, Acuario) por lo general han tenido madres desapegadas, de manera que los hijos han aprendido a alejarse de ellas, aunque les han inculcado una base intelectual. Los nacidos con Lunas en signos de Tierra (Virgo, Capricornio, Tauro) presentan dificultad para expresar las emociones. Con la Luna en Capricornio, han tenido una madre fría; con la Luna en virgo, una madre tan crítica que pocas veces resalta las virtudes del hijo; con la Luna en Tauro, busca permanentemente la seguridad del mismo. Cuando la Luna está en signos de fuego (Aries, Leo, Sagitario), son madres dominantes pero demostrativas, excepto si hay un mal aspecto con Saturno, Urano o Plutón.
    La Luna en signos de agua (Cáncer, Escorpio, Piscis), son más sensibles, emocionales y permisivas. Tal es así que muchas pierden el contacto con la realidad. La Luna dentro del Mapa Natal tiene un gran significado, al igual que la casa cuatro donde posee su domicilio.

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