
Coloque su otra mano unos dos centímetros más abajo de la anterior, también en el lado más cercano a usted. Descanse lentamente el peso corporal en ambas manos, visualizando que presiona atravesando al receptor y alcanzando el suelo. No hay problema en que sus dedos reposen sobre la columna siempre y cuando no aplique presión con ellos.

Para algunas personas, reposar estiradas sobre su estómago puede empeorar el dolor de espalda, y si ése fuera el caso, debería empezar con la rutina abdominal, que también es recomendable para el dolor de espalda, antes de trabajar directamente sobre ella. Para aplicar esta rutina lo más conveniente seria que el receptor se estirase en el suelo.

Coloque el dedo anular en el centro del pecho, en medio del esternón. Con las yemas de los dedos de la otra mano presione siguiendo una línea continua descendente desde este punto (visualice que presiona suavemente de parte a parte del hueso y sin perder la conciencia del dedo en el centro del pecho) hasta que se halle sobre el tejido más blando del abdomen superior.

Con estos y otros instrumentos técnicos se está investigando seriamente la existencia del sistema de meridianos y sus asociaciones y empieza a valorarse como un modelo de existencia real y que forma parte de la fisiología orgánica, del mismo modo que cualquier otra función, como la actividad glandular o la hepática. Pero eso no quiere decir que los meridianos sean nervios ni nada parecido. Las comunicaciones del sistema nervioso funcionan por medio de impulsos eléctricos que transmiten sus mensajes por medio de un código digital de modulación de frecuencia (de forma muy similar a como lo hace un ordenador), pero los meridianos no actúan a ese nivel aunque pueda medirse un potencial eléctrico en los puntos de acupuntura, un potencial que no es pulsátil sino continuo.