
Coloque su otra mano unos dos centímetros más abajo de la anterior, también en el lado más cercano a usted. Descanse lentamente el peso corporal en ambas manos, visualizando que presiona atravesando al receptor y alcanzando el suelo. No hay problema en que sus dedos reposen sobre la columna siempre y cuando no aplique presión con ellos.

¿Cómo hacer, dado que existen tantas diferencias entre el pensamiento de uno y otro hemisferio, para introducirnos en la compleja manera oriental de ver el mundo? Únicamente existe una llave que puede abrirnos la puerta tan herméticamente cerrada: la ley universal, el principio único de la ciencia y de la filosofía china: el concepto de Tao. Pero el Tao es como una flecha que vuela, si se la atrapa deja de ser una flecha que vuela, si por el contrario se la observa como un movimiento abstracto, deja de ser una flecha.