
En seguida se toma, en ambas posiciones, el pulso medio; finalmente se hace lo propio con el superior, también en las posiciones superficial y profunda. Las irregularidades de cada pulso deben ser recordadas, por lo cual han de anotarse. Procedimiento semejante se sigue con la otra muñeca.

Una muñeca muy gruesa requiere que los dedos estén algo separados, mientras que una delgada precisa que se junten. El orden para tomar los pulsos es el siguiente: primero el inferior, que es el más cercano al pulgar. Este pulso se toma en las posiciones superficial o profunda, tomando en cuenta la fuerza relativa y las características de la pulsación.

La yema del dedo índice o del medio se coloca sobre la arteria radial a la altura de la cabeza del radio. Esto sirve para orientar la posición media del pulso. Entonces se coloca el dedo índice en la arteria, y luego el medio, posando cada uno en su lugar para la posición de los pulsos superior, medio e inferior; el espacio entre los dedos depende del grosor de la muñeca del paciente.

El ángulo de los dedos del médico es sumamente importante. La arteria radial debe ser palpada en el canal del antebrazo. Esto se hace con la yema de los dedos, y para poder hacerlo las uñas deben estar cuidadosamente limadas. Ésta es la única forma posible de tomar el pulso, por lo que es conveniente conservar siempre las uñas cortas.

Después que el médico haya tomado el pulso con su mano derecha, invertirá la posición de su cuerpo, a fin de que sus rodillas estén en dirección de la cabeza del paciente, y estudiará el pulso con la mano izquierda, mientras que su mano derecha sostendrá el brazo y doblará la mano hacia atrás. Cuando el pulso de la mano derecha haya sido tomado, el médico adoptará posturas similares a la palpacion en el lado izquierdo del paciente, y estudiará el pulso con ambas manos.

El médico usa su mano derecha para tomar el pulso, y la izquierda para doblar ligeramente hacia atrás la mano del paciente y para sostener su antebrazo con firmeza a fin de que los pulsos sean percibidos con distinción. Si no se sirve de este apoyo, los pulsos profundos no pueden sentirse con facilidad.

La postura en que ha de colocarse el médico en relación con su paciente es de gran importancia. Obsérvese cómo es y practíquese a diario para que pueda entenderse y sacarse provecho de ella. Se acuesta al paciente boca abajo y se le deja descansar por diez minutos sin moverse, tanto como sea posible.

Obsérvese que la mano derecha del hombre corresponde a la izquierda de la mujer; esto es, la polaridad se invierte según el sexo. Así que los resultados para un sexo son diferentes para las del otro.

En la práctica, repito, el pulso arterial intermedio no se usa; su valor estriba en que determina el balance final de los pulsos. El pulso superficial indica la condición de los órganos Tsang, mientras que el profundo muestra el estado de los órganos Fu.

Sin embargo, para fines prácticos, sólo doce pulsos, seis en cada muñeca, son utilizados. Los doce pulsos que se utilizan para diagnosticar se hallan mediante las tres posiciones en la muñeca, y ejerciendo presiones ligeras y fuertes para sentir los pulsos superficiales y profundos.