
Un corazón maduro nos ayuda a trabajar también con las fuerzas que, en otras ocasiones, desecharíamos, como la ira y el odio. Lo que aprendemos es a distinguir la ira del sufrimiento más profundo del odio. Ambos son poderosas energías. El despertar implica entender y transformar esas energías en claridad y fuerza por ninguna. De esta manera podemos ver desde una perspectiva que la vida humana es sufrimiento, envejecimiento y muerte. Pero desde otra perspectiva es también gracia, está llena de dones y de bendiciones y es expresión de una belleza divina. Nuestro mismo sufrimiento puede verse como la gracia que nos trae compasión, renuncia y humildad. Por más información visite Reiki.

Algunos causan sufrimiento pero otros, tales como la necesidad natural del amor familiar, de comida y de abrigo, son saludables. Los deseos de aprender, de entender, de servir a Dios pueden ayudarnos a despertar. Llegamos a respetar la pasión y el ardor como energías humanas que pueden asociarse con la compulsión y con el apego, pero que también pueden encaminarse hacia el compromiso y la integridad del ser. Estas energías ya no son pecados mortales a temer; se las transforma en la medicina del despertar. Somos capaces de estar en el mundo pero no atrapados en él, usando energías de la vida para enseñar y despertar dondequiera que vayamos.

El desapego y la sabia discriminación se reconcilian como un todo. La sabiduría en el discriminar puede poner límites, decir sí y no, levantarse en nombre de la justicia y actuar por compasión. Se vuelve una expresión altruista e intrépida de un desapego sabio. Al discriminar con sabiduría actuamos sin aferramos, sin agresión, buscamos decir la verdad y beneficiar a todos los seres. A medida que crecemos en el camino espiritual, el deseo y la pasión también se entienden de una nueva manera. Lejos de abandonar las pasiones, se trata de cultivar la comprensión de éstas. En lugar de condenar todo deseo, los tomamos con sabiduría y sensibilidad. Vemos el mundo como un juego del deseo, y la diferencia entre deseos aptos y deseos torpes se vuelve evidente.

Esta creciente libertad del corazón da el coraje para cuestionar, para clarificar y refinar por nosotros mismos las enseñanzas que hemos tragado enteras y sin digerir. La clave está en ganar una comprensión directa de lo que nutre y sostiene la libertad. Nuestra visión de lo sagrado debe incluir la complejidad, la paradoja, la ironía y el humor. El corazón se vuelve claro, capaz de entender el mundo en lugar de luchar contra él. Con nuestra creciente claridad, el lenguaje del desapego y de la renuncia se extiende de un modo nuevo.
Como bien sabemos de acuerdo a la doctrina budista y cristiana, el apego y la codicia son causas de sufrimiento. Pero una enseñanza madura es más completa cuando reconoce que hay un apego insalubre y un apego sano. Cuando aprendemos a distinguir entre un apego doloroso y el que no lo es, vemos con mayor claridad el significado del compromiso. La renuncia trae la libertad no porque abandonemos cosas sino porque dejamos de lado la actitud ávida y posesiva, renunciamos al miedo, a la ira y al engaño del corazón.

En caso de que sea posible, lo mejor es reservar un lugar tranquilo de la casa para la práctica del shiatzu. Puede ser una habitación o un rincón apartado, siempre que allí se puedan realizar los ejercicios sin distracciones. Lo ideal es decorar el lugar sencillamente, con una manta en el piso donde pueda realizar los ejercicios. Si bien no se necesita un lugar muy grande para éstos, es importante poder estirarse luego de una sesión de shiatzu, así que no es conveniente que el espacio sea muy reducido. Solo se necesitan unos cojines, para poder apoyar brazos, piernas o incluso la cabeza. Si lo desea, también puede agregar música, sahumerios o decoraciones a tono que lo ayuden a llegar a un estado de calma, pero si lo distraen del shiatzu es mejor evitarlas.

Meridiano Triple Calentador: en dirección yang por el lado externo del brazo, alivia dolores de cabeza.

Meridiano Maestro del Corazon: ubicado en el lado interno del brazo en dirección yin, ayuda al agotamiento y la debilidad cardíaca.

Meridiano del Estómago: en dirección yang por la parte anterior del cuerpo, tratado puede aliviar fatiga, cansancio en las piernas y estimular las fuerzas vitales en caso de debilidad general. Por más información visite Reiki.

Meridiano del Corazón: fluye en dirección yin en el lado interno del brazo, y ayuda a mejorar condiciones de vértigo y desmayo.

Meridiano del Bazo: ubicado en el lado interno de la pierna en dirección yin, se debe tratar en caso de molestias por la menstruación.